Para los humanos, un paseo con un perro es una ruta del punto A al punto B, a veces con desvíos hacia el monte.
Para un perro, en cambio, es una auténtica lectura del diario, donde cada rastro de olor es una fascinante columna con noticias locales, según un corresponsal de .
Al olfatear el suelo, el perro no sólo satisface su curiosidad, sino que entabla una compleja comunicación con una comunidad invisible. Es su forma de saber quién ha pasado por aquí antes que él, su estado de ánimo, su estatus e incluso su salud.
Este comportamiento es nada menos que una forma de comunicación pasiva pero extremadamente rica. Un perro tímido o inseguro, que no esté preparado para el contacto directo, puede pasarse mucho tiempo estudiando alegremente las huellas de otros perros, mientras permanece a una distancia cómoda.
Esto le permite ser socialmente consciente sin participar en interacciones potencialmente estresantes. Pero las funciones de «leer el terreno» no acaban aquí.
Los caninos observan que el olfateo frecuente puede ser una señal de estrés o una forma de liberar tensión emocional. Si una mascota empieza a olisquear activamente todo lo que encuentra en un entorno desconocido, puede estar intentando hacer frente a la ansiedad.
En tal caso, insistir en seguir la ruta sólo aumenta su malestar. Además, esta acción es una señal social importante cuando se encuentra con parientes.
Inclinar la cabeza hacia el suelo puede demostrar intenciones pacíficas y el deseo de evitar conflictos. Sin embargo, este gesto debe interpretarse junto con otras señales: si la cola está relajada, si la mirada es suave, si no hay tensión en el cuerpo.
El mismo movimiento en diferentes contextos puede significar tanto «hola, soy mío» como «por favor, no te acerques». Algunos propietarios, tras escuchar el consejo, intentan imitar este comportamiento esparciendo golosinas para distraer a su perro cuando se encuentran con otro perro.
Los expertos advierten contra estos trucos, que pueden interrumpir la comunicación natural e incluso provocar conflictos por la defensa de recursos. No podemos hablar su idioma mejor que ellos.
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