Por qué ir al supermercado con el estómago vacío chupa un 40% más de tu cartera: la hormona que apaga la racionalidad

Llegas corriendo a la tienda después del trabajo, hambriento y cansado, y de repente la cesta contiene una chocolatina, pasta de chocolate y alimentos precocinados que no estaban en la lista.

No es tu escasa voluntad: es la grelina, la «hormona del hambre», que reduce temporalmente tu atención a una única tarea: encontrar calorías para sobrevivir, informa .

En este estado, el cerebro sucumbe fácilmente a los trucos del marketing, y los argumentos racionales pasan a un segundo plano. La única forma de engañar a la fisiología es no hacer nunca la compra con el estómago vacío.

Come una manzana, un puñado de frutos secos o bebe un vaso de kéfir antes de salir de excursión. Este sencillo ritual reducirá tus niveles de grelina y te permitirá seguir una lista en lugar de impulsos momentáneos.

Te sorprenderá lo fácil que te resultará pasar de largo de los coloridos envases y las estanterías promocionales que ayer te parecían irresistibles. ¿Recuerdas la historia de los supermercados que huelen a productos recién horneados? Ese olor no es un accidente, sino un sutil cálculo.

El aroma a vainilla y canela evoca recuerdos de la infancia y el deseo de gratificación instantánea. Consejo: evita deliberadamente este «corredor de aromas» eligiendo la ruta hacia los productos lácteos o las verduras. La ruta importa.

Ese minuto y medio para un tentempié me ahorra cientos de rublos por excursión y me evita sentirme culpable de mí misma y de mi presupuesto. La hormona no es una excusa, sino un punto de control que puedes tomar en tus manos.

Lee también

  • Cómo saber en qué gastas tu vida: el detective digital que encuentra 10 horas a la semana
  • Por qué el frigorífico se ‘atraganta’ contra la pared: un error de instalación que hace que consuma más corriente


Share to friends
Rating
( No ratings yet )
Consejos útiles y hacks para tu vida diaria