¿Por qué el trigo sarraceno no te hará más sano, pero las bayas sí? Aprende los trucos para una dieta sana

Intentar encontrar un producto mágico para la salud es como buscar la piedra filosofal: tentador pero inútil.

Los beneficios no nacen de un único superalimento, sino de la diversidad y calidad global de nuestra dieta, informa el corresponsal de .

El marketing moderno juega hábilmente con este deseo ofreciendo barritas «dietéticas» o yogures desnatados, a menudo cargados de azúcar. Una dieta sana se basa en alimentos integrales y mínimamente procesados, no en envases de colores brillantes con grandes promesas.

Incluso el muesli tradicionalmente sano puede ser una fuente oculta de calorías y edulcorantes extra. En lugar de perseguir exóticos, merece la pena prestar atención a los héroes sencillos y asequibles.

Por ejemplo, el humilde arándano o mora azul de temporada es un auténtico tesoro de antioxidantes que protegen las células de los daños. El perejil común o las espinacas contienen un complejo de vitaminas y clorofila, que ayuda a depurar el organismo.

El principio clave es el color y la variedad en el plato. Cuantos más tonos naturales, más amplio será el espectro de nutrientes recibidos.

No hay que demonizar grupos enteros de alimentos, ni siquiera las grasas. Los aguacates y pescados grasos como el arenque o la caballa aportan ácidos omega-3 esenciales, vitales para el corazón y el cerebro.

Es importante comprender la diferencia entre las grasas saturadas y las insaturadas, eligiendo a favor de estas últimas. La nutrición no es sólo una historia de fisiología, sino también de placer.

Comer a la fuerza brócoli que no gusta no servirá de nada si provoca rechazo. Es mucho más eficaz encontrar un método de cocción que resalte el sabor de un producto sano: hornearlo, añadirlo a una tortilla o a un batido.

La dieta debe ser flexible y adaptarse a las preferencias individuales, de lo contrario no durará ni una semana. Escucha a tu cuerpo: a veces puede confundir la sed con el hambre y el cansancio con la necesidad de comer dulces.

Una dieta equilibrada crea una base sobre la que ya puedes construir otros pasos hacia la salud, ya sea el deporte o la gestión del estrés. No se trata de una dieta temporal, sino de una relación a largo plazo con la comida, basada en el respeto y el conocimiento.

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