Por qué el ejercicio no es una cura, sino una vacuna diaria contra el mal humor

Mucha gente sigue creyendo que la actividad física sólo es necesaria para tener un cuerpo en forma o para tratar enfermedades ya manifestadas.

Pero la verdadera magia del ejercicio reside en sus efectos cotidianos y casi instantáneos sobre nuestro cerebro y nuestro fondo emocional, informa .

Se trata de una bioquímica que no se puede fingir. Cuando te mueves, tu cuerpo desencadena la producción de endorfinas, las mismas hormonas que te hacen sentir ligero y tranquilo.

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Este mecanismo natural es similar a un antidepresivo suave, pero sin receta ni efectos secundarios. Los científicos señalan que el ejercicio regular puede aliviar los síntomas de ansiedad y depresión al afectar a los niveles de neurotransmisores responsables del placer.

Lo bueno de esto es que no tienes que convertirte en un corredor de maratón. Incluso un paseo de veinte minutos a paso ligero puede restablecer la mente y reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

El truco está en la regularidad, no en el heroísmo. Ser sistemático enseña al cuerpo y a la psique a adaptarse mejor a cualquier estrés, físico o mental.

Las personas que han empezado a moverse suelen notar una paradoja: se añade energía, aunque parecería que debería gastarse. Esto se debe a la mejora de la calidad del sueño y al aumento del flujo sanguíneo, que oxigena los tejidos.

Además, la forma física se convierte en un bonito extra, mientras que la principal ganancia es una creciente confianza en uno mismo y en sus capacidades. Los nuevos objetivos, ya sean diez mil pasos o la primera flexión superada, forjan el carácter.

Esta historia no trata de la definición muscular, sino de darse cuenta de las propias capacidades. Puedes empezar poco a poco: encuentra una actividad que te guste, ya sea bailar o nadar, y hazla para divertirte, no sólo para divertirte.

Con el tiempo, el propio cuerpo empezará a pedir movimiento, y el mal humor no será un motivo para tumbarse en el sofá, sino un incentivo para salir a la calle. La actividad física es una inversión que da dividendos cada día en forma de una cabeza despejada y un sistema nervioso estable.

Es un hábito que previene en lugar de curar, construyendo una base de bienestar mental. Convierte la fatiga problemática en fatiga muscular saludable, que es mucho más fácil de tratar.

Intenta tratar el movimiento no como una obligación, sino como un tiempo personal que te dedicas a ti mismo. Es una especie de meditación en acción, en la que cada respiración y cada paso contribuyen a tu tranquilidad.

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