A veces parece que se camina sobre el mismo rastrillo, sólo cambian las caras de los compañeros.
Primero aparece la pasión, luego la decepción, el resentimiento y la sensación de que te han vuelto a despreciar, informa el corresponsal de .
Los psicólogos te dirán que probablemente estás repitiendo inconscientemente un guión de apego aprendido a una edad temprana.
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Este patrón invisible se forma en los primeros años a través de las relaciones con quienes nos cuidaron. Si nuestros padres eran un apoyo fiable, aprendemos a confiar en el mundo. Si eran ansiosos, fríos o imprevisibles, interiorizamos que la intimidad es dolorosa, inestable o algo que hay que ganarse.
De adultos, buscamos inconscientemente patrones familiares, aunque sean dolorosos. Una persona que creció con un padre emocionalmente inaccesible puede enamorarse de parejas igual de distantes una y otra vez. Es un intento de la parte infantil de la psique de «reproducir» el antiguo trauma y recibir por fin el amor que le falta.
Reconocer tu patrón ya es la mitad del camino para cambiarlo. El tipo ansioso exigirá constantes afirmaciones de amor, el tipo evitativo se retirará a la menor amenaza de cercanía. Una vez que te das cuenta de esto, dejas de ver el comportamiento de tu pareja como un simple rencor personal y empiezas a distinguir entre los dos viejos mecanismos de defensa.
Los expertos en la teoría del apego subrayan: el estilo no es un veredicto. Se puede trabajar sobre él, la mayoría de las veces con ayuda de la psicoterapia. El objetivo es formar un modelo llamado «seguro», en el que sepáis estar el uno para el otro y daros libertad sin que os destruya la ansiedad.
La experiencia personal de muchas personas que han recorrido este camino lo confirma: cuando empiezas a comprender los orígenes de tus reacciones, el mundo de las relaciones se vuelve más claro. De repente te das cuenta de por qué gritar «necesito estar solo» provoca pánico y el silencio de tu pareja parece la tapa de un ataúd.Trabajar para cambiar el guión requiere una paciencia increíble contigo mismo. Es como aprender a andar de nuevo cuando todo tu cuerpo recuerda la antigua forma de moverse, torcida pero familiar. Cada reacción nueva y más sana en un conflicto o momento de unión es una victoria.
Es importante no sólo cambiar nosotros mismos, sino aprender a «diagnosticar» los patrones de las parejas potenciales. No se trata de estigmatizar, sino de comprender si se está preparado para posibles dificultades. La unión de dos tipos ansiosos será diferente de la unión de un tipo evitativo y otro ansioso, pero cada una requerirá conciencia.
Lo importante no es encontrar a una persona perfectamente fiable. Lo esencial es convertirse en una pareja más fiable para uno mismo y, por extensión, para el otro. Entonces el viejo rastrillo pierde su fuerza magnética y el camino se allana.
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